Cuento unos seis años desde la última vez que nos vimos cuando dejaste el orfanato para vivir tu vida a tu manera, hermano.
La de hoy resultó ser una noche bastante nostálgica. Salí de un sueño del que tú formabas parte, después de tanto tiempo sin dedicarte un solo pensamiento por estar viviendo sin mirar el pasado, y sin más, llegas y te haces un hueco en uno de mis viajes oníricos, una grata sorpresa sin duda.
Al despertar estuve pensando en ti, tenía curiosidad por saber cómo te están yendo las cosas, en qué parte del mundo has terminado, o si estás muerto y ya nunca te volveré a ver. Cuando dejaste el orfanato yo aún era un crío y no te entendí cuando me dijiste "Vive como quieras y sonríe cuando mueras". Siempre me pareció un pensamiento muy individualista y entonces nos entendía como una unidad, de ahí que, cuando te fuiste, me sentí abandonado por primera vez en toda una vida de orfandad. Mi hermano, mi padre y mi madre se habían ido esa mañana para hacer aquello que deseaban sin importarles lo más mínimo lo que fuera a ocurrirme. No sé hasta qué punto estaba en lo cierto respecto a ese pensamiento, y es algo que te preguntaré si te veo alguna vez en lo que me quede de vida, ¿fue difícil para ti hacer lo que hiciste?
Mientras estaba en la mesa del comedor junto con mis "loquesea" de grupo me encontré sonriendo recordando los líos en los que nos solíamos meter en el orfanato, como cuando nos metimos en el despacho del regente del orfanato Seymour para robarle el dinero que hacía a base de vendernos a mercaderes y familias, y por culpa mía tiré un jarrón que había al lado de la puerta. Fue muy divertido verte reaccionar de esa manera tan espontánea al envolver al cerdo de Seymour con sus sábanas y entre los dos atarlo con las cuerdas de las cortinas. La paliza que se llevó después de ésto a base de dos trozos de madera fue uno de los recuerdos que más atesoro de aquellos días. Después recogimos su bolsa de dinero y nos largamos por la ventana tan rápido que nadie supo nunca quién llegó a ser tan insolente como para apalizar a ese desgraciado.
El día siguiente fue quizá incluso más divertido que la noche que le precedía, comenzaron a azotar a todos los niños del orfanato por culpa nuestra, pero nadie sabía quién había robado el dinero, solo nosotros. Sabes que nunca me llevé bien con el resto de niños del orfanato de ahí que disfrutara tanto viéndoles recibir na paliza por culpa mía.
Al final dieron por perdido el dinero, que lo habían robado unos maleantes de la ciudad decían algunos. He de reconocer que la paliza que le dimos Seymour así como el propio dinero que le robamos, superó en valor al dolor que nos inflingieron aquel día. Sabíamos movernos arropados por el manto de las estrellas y nos pasábamos noches enteras en los tejados contemplándolas. Buenos tiempos.
Después de que tú te fueras fueron muchos los que intentaron hacerme daño en el orfanato, y sí es cierto que algunos lo consiguieron, pero muchos otros se llevaron una buena, no te quepa duda de ello. El crío que nunca hacía nada ahora se defendía porque su hermano ya no estaba. Fue algo positivo dentro de todo el que tú te fueras, no podía depender de ti para siempre y ésto tú lo sabías. Peleé mucho y me tuve que buscar la vida por mi mismo, siempre solo.
Hacía tiempo que no sentía nada especial a nivel sentimental. He de decir que fue curioso, y por haber aparecido en mitad de la noche te doy las gracias, Aldo.
Esa misma mañana me recorté la barba para que te fuera más fácil distinguirme si me vieras por la ciudad, yo no sé qué apariencia física tendrás ahora mismo, pero he pensado que ésto ayudaría a encontrarnos.
No te echo de menos ni te necesito en mi vida, pero sí sería una alegría verte de nuevo y poder pegarnos hasta rompernos los huesos y quedar inconscientes.
Un abrazo, hermano.
De cómo siete personas se someten cada viernes a las órdenes de un Dios déspota y corrupto.
lunes, 10 de septiembre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
"Fuerza en la victoria"
Mis manos estaban bañadas en sangre.
La vista no alcanzaba ver mas allá de las tropas enemigas
que se avistaban en el horizonte.
Ya eran muchos los que habían caído.
Mis compañeros caían de uno en uno, aliados con los que había
compartido numerosas experiencias, los veía ahora regocijarse de dolor en el
campo de batalla.
Yo seguía enfrentándome a cuantos enemigos podía, pero pese
a que trataba de auto convencerme que saldríamos victoriosos de aquella situación,
en el fondo sabía que íbamos a morir todos.
De repente, en mitad de todo aquel caos, me vi rodeado de 4
enemigos armados hasta los dientes. Con mi gran manejo del Mangual, logre derribar
a tres de ellos sin recibir heridas graves. El cuarto, aprovechando mi cansancio, logro
dañarme el hombro con su lanza.
Abatido por el dolor, no pude contenerme mas en pie.
Arrodillado en el suelo, y con un intento inútil de
plantarle cara, le mire a los ojos con rabia. Intenté recuperar mi Mangual,
pero el enemigo lo aparto de mi alcance y con una sonrisa dibujada en el
rostro, intento cortarme nuevamente con su lanza.
Logré esquivarlo con mis ultimas energias. Aun asi, recibi
un corte profundo en mi ojo derecho.
Impaciente por mi muerte, el enemigo me asesto un lanzazo en
el hombro que ya anteriormente me había herido.
Caí al suelo…
Sabía que este era el fin, el fin de Yalick.
Pensé en mi padre,que tanto empeño me dedico para que
honrase a los mios.
La vista se me nublaba,apenas podía percibir nada.
Ruido, gritos de guerra, el trotar de los caballos…
…este era mi fin
Pero…de la nada, un aliado guerrero, apareció clavándole la
espada al que intento matarme.
Con gran sutileza y elegancia, lo derribo sin apenas alguna complicación.
Se acerco a mi…
-¿Estas bien,guerrero?
Asombrado por sus dotes de guerra, le respondi:
- - Sí…
- -Permiteme que te alivie estas heridas
- -Gra…gracias
- - No malgastes energias hablando,las necesitas
para mantenerte vivo.
- - Dime tu nombre almenos…
- - Taüb, mi nombre es Taüb
Sabia que podria vivir para contarlo. Tuve suerte aquella
vez de encontrarme a Taüb.
Jamas lo había visto antes en el servicio militar, pero algo
me decía que ese era el comienzo de una gran amistad.
Yalick.
jueves, 6 de septiembre de 2012
"La piedad es para los débiles"
El sol lucia brillante, como cualquier otra mañana.
Me levanté de golpe, ya había descansado en demasía.
Avancé por el granero con pies de plomo, pero no fue suficiente como para evadir los agudos oídos de Addrik Aran.
- Los soldados luchan por una ganancia, por una recompensa.Los guerreros en cambio, luchamos por nuestro honor, por nuestro pueblo, por el Rey...
Se agacho,y con una mano en mi hombro y una mirada penetrante, prosiguió:
-...Ve a comer algo, continuaremos con el entrenamiento cuanto antes, hoy te tengo una sorpresa preparada,hijo.
Tras el vaso de leche fresca, me dirigí al patio de la casa. Allí encontré a mi padre,preparado con la espada de entrenamiento y una caja que jamas antes había visto.
- Con tan solo 15 años, ya dominas la espada mejor que cualquier otro niño del poblado. Hoy he querido llegar aun mas lejos contigo. ¿Ves esa caja?
Asentí curioso, impaciente... era un gran día en mi formación como servidor del rey.
-Ábrela.
Al abrirla, observe que se trataba de un arma...muy curiosa, con una forma muy extraña, un arma de combate que jamas había visto.
-Padre...¿que es esto?
- Es tu nueva aliada, tu nueva compañera de combate. Es el Mangual, el arma que ha pasado de generación en generación. Mi padre antes que yo, la empuño durante todas sus batallas, derramando la sangre de aquellos que se atrevían a oponerse al Rey.
- Padre, no creo que sea digno de...
-Cógela
-Pero Padre...No crea que sea capaz de honrar el nombre de la familia con este arma,¿Porqué un Mangual? yo estoy cómodo con la espada.
-Los Dioses se merecen una dedicación hijo, un sacrificio por ellos. Eres muy joven todavía, te lo explicare cuando te conviertas en un hombre.
Me acerque a la caja donde se encontraba aquella arma, y con un cruce de miradas con mi padre, me dijo:
-Tiempo al tiempo hijo, te voy a dejar solo con ella. Quiero que la observes, indagues en todo detalle que posee, que te conciencies de todo lo que simboliza, del honor que supone empuñarla...
Mi padre se alejo tras el crujido de la puerta de madera del patio.
Durante todo aquel día, me dedique a familiarizarme con aquella extraña arma.
Hasta que el sol volviese a brillar al día siguiente...como cualquier otra mañana.
Yalick.
"Cuando la vida se alza en la victoria, hay vida. Cuando se alza en la derrota, hay muerte. El guerrero vive enfrentándose tanto a la vida como a la muerte en busca de la Paz" Addrik Aran.
Me levanté de golpe, ya había descansado en demasía.
Avancé por el granero con pies de plomo, pero no fue suficiente como para evadir los agudos oídos de Addrik Aran.
- Los soldados luchan por una ganancia, por una recompensa.Los guerreros en cambio, luchamos por nuestro honor, por nuestro pueblo, por el Rey...
Se agacho,y con una mano en mi hombro y una mirada penetrante, prosiguió:
-...Ve a comer algo, continuaremos con el entrenamiento cuanto antes, hoy te tengo una sorpresa preparada,hijo.
Tras el vaso de leche fresca, me dirigí al patio de la casa. Allí encontré a mi padre,preparado con la espada de entrenamiento y una caja que jamas antes había visto.
- Con tan solo 15 años, ya dominas la espada mejor que cualquier otro niño del poblado. Hoy he querido llegar aun mas lejos contigo. ¿Ves esa caja?
Asentí curioso, impaciente... era un gran día en mi formación como servidor del rey.
-Ábrela.
Al abrirla, observe que se trataba de un arma...muy curiosa, con una forma muy extraña, un arma de combate que jamas había visto.
-Padre...¿que es esto?
- Es tu nueva aliada, tu nueva compañera de combate. Es el Mangual, el arma que ha pasado de generación en generación. Mi padre antes que yo, la empuño durante todas sus batallas, derramando la sangre de aquellos que se atrevían a oponerse al Rey.
- Padre, no creo que sea digno de...
-Cógela
-Pero Padre...No crea que sea capaz de honrar el nombre de la familia con este arma,¿Porqué un Mangual? yo estoy cómodo con la espada.
-Los Dioses se merecen una dedicación hijo, un sacrificio por ellos. Eres muy joven todavía, te lo explicare cuando te conviertas en un hombre.
Me acerque a la caja donde se encontraba aquella arma, y con un cruce de miradas con mi padre, me dijo:
-Tiempo al tiempo hijo, te voy a dejar solo con ella. Quiero que la observes, indagues en todo detalle que posee, que te conciencies de todo lo que simboliza, del honor que supone empuñarla...
Mi padre se alejo tras el crujido de la puerta de madera del patio.
Durante todo aquel día, me dedique a familiarizarme con aquella extraña arma.
Hasta que el sol volviese a brillar al día siguiente...como cualquier otra mañana.
Yalick.
"Cuando la vida se alza en la victoria, hay vida. Cuando se alza en la derrota, hay muerte. El guerrero vive enfrentándose tanto a la vida como a la muerte en busca de la Paz" Addrik Aran.
A la atención de Reon, capitán de la guardia de su majestad el Rey Steigar
Estimado
Reon
Han pasado
ya muchas lunas desde mi última carta y supongo estarás ansioso por escuchar
las nuevas que traigo de estas tierras.
Como bien
sabes, hace cerca de un mes fui destinado a una caravana dirección a Corvis con
la misión de custodiarla (la misión oficial al menos). Para ello contaba con la
“ayuda” de unos pocos mercenarios. No
esperaba demasiado de este grupo, ya sabes como suelen ser estas caravanas,
cuatro espadas mal entrenadas que necesitan dinero urgente para sobrevivir,
pero por suerte tenia a Eileen en mi grupo y eso siempre me tranquiliza. No
obstante, a pesar de mis expectativas y para mi sorpresa, encontré entre ellos
a una cara conocida, Yalic. Aún no se muy bien que hace aquí, pero eso no es lo
que más me preocupa… Yalic, ha cambiado Reon
ya no reconozco en el al disciplinado combatiente que solía ser. Parece
cegado por la ira y el odio y ya no me respeta, al menos no como en los tiempos del ejército. Además se ha
vuelto muy diestro en el uso de las armas y ahora apenas puedo esquivar sus
golpes, estaría en graves aprietos si decide enfrentarme. Me embarga la
tristeza aunque no desistiré en mi
empeño y espero poder hacer que recapacite, pues de momento se niega a entender
mis palabras, la razón ya no tiene cabida en el.
Volviendo
al asunto que nos ocupa, he conseguido contactar con el sumo sacerdote de la
ciudad, el Padre Dumas y actualmente estoy realizando un encargo bajo sus órdenes,
contando claro esta con un grupo de mercenarios, un tanto distinto a aquello
que suelo ver en mis viajes. Creo conveniente que tengas sus nombre en cuenta podrían
ser valiosos aliados.
Empezaremos
por Nebure otro humano que me acompaña a
parte de Yálic. Parece ser alguna clase de monje, no tengo muy claro de donde
viene ni adonde se dirige, siempre es muy reservado aunque cordial en su trato.
No parece instruido en ninguna clase de combate que yo haya podido ver, no
utiliza armas ni de combate cuerpo a cuerpo ni a distancia, pero es capaz de
tumbar a un hombre armado de un solo puñetazo.
El
siguiente es Hyrca, un joven elfo que siempre va acompañado de un extraño
instrumento musical. Conoce muchas historias de estas y otras tierras, no se si
sabrá algo sobre nuestro pueblo mas no parece ser así. No he tenido la
oportunidad de ver como se desenvuelve en el combate, pero no le quitaré el ojo
de encima.
Durlemiend
es otro elfo que se ha unido a nuestro grupo y es con diferencia el que más
suscita mi curiosidad. Es un individuo estrambótico y alocado, no consigo
escrutar que hay debajo de esa apariencia, pero algo realmente extraño tiene
que haberlo acercado a estas tierras. Es un usuario de la magia, aunque como ya
sabes poco puedo decirte al respecto.
Y por
último Enzo, el humano más escurridizo de cuantos haya visto, creo que tiene
algo especial que me hace complicado desprenderme de el, aunque si sigue
poniendo tantos problemas como hasta ahora supongo que deberemos prescindir de
sus servicios y buscar a alguien que este más dispuesto a trabajar. Aun así, sigo esperando algo que
me haga cambiar de opinión.
Bueno amigo
mío, estos personajes junto con Yalic y Eileen son los que forman mi grupo y
nuestra misión no es otra que descubrir que paso con unas brujas hace un tiempo
aquí en Córvis.
Y con respecto al padre Dumas…Parece un buen
hombre, sabio y poderoso, tal vez podamos contar con su ayuda cuando llegue el
momento, aunque por ahora sigo manteniendo la distancias, quiero estar seguro
de quien es este hombre antes de hacerle cualquier proposición. No te apures
amigo mío, creo que podremos contar con el si todo marcha bien.
Tendrás
noticias mías pronto.
Taüb.
Diario de la sabiduria del Monasterio de Larthos
Cuando mi maestro Larthos decidió que ya estaba preparado para el camino de la sabiduría, emprendí el viaje en solitario, en busca de sabiduría y conocimientos, que el día de mi regreso compartiré con mi monasterio.
Larthos me encomendó la tarea de una vez por semana contar mis experiencias en este diario, y me dio una bolsita que deveria abrir cuando lo crea necesario, según sus palabras.
Semana 1
Ya ha pasado una semana desde que partí, en esta semana he conocido un grupo de compañeros y he vivido una aventura que casi me cuesta la vida.
Reclutaban a gente para proteger una serie de carromatos,
el grupo fue bastante variopinto: habían dos guerreros que parecía que se conocían y actuaban como si no, un mago muy bajito que ha levantado toda mi curiosidad, y del cual creo que puedo enseñarme cosas interesantes, una elfa de pechos grandes pero muy inexperta (creo que por su juventud), un músico que a pesar de cantar bien su instrumento hace un ruido que me desagrada y también había un personaje enigmático que parecía que estaba ahí para pasar el tiempo.
La misión fue bien los tres primeros días, solo ocurrieron un par de disputas entre nosotros, pero nada serio,
cuando estábamos llegando a Corvis, en el ultimo día de viaje, nos asaltaron un numeroso grupo de unos seres llamados gobos del pantano o algo así, tuvimos una pelea intensa, pero logramos que los carromatos no se dañaran, lamentablemente yo perdí el conocimiento.
Cuando desperté, estaba en un edificio muy grande, la habitación tenia muchas camas, creo que para recibir a los heridos, al levantarme tenia un vendaje en todo mi estomago y un dolor terrible en mi espalda. Se acerco a mi un tal padre Dumas,(he de decir que me suena haber escuchado este nombre en mi monasterio) que me dio una bolsa con unas monedas y me ofreció su hospitalidad,la cual respetuosamente rechace, pienso que no puedo quedarme mucho tiempo en un mismo sitio, he de cambiar y moverme, para ampliar mas conocimientos y aventuras,
así que me despedí del grupo y me fui a ver a un antiguo miembro de mi monasterio que vivía en el sur de Corvis
-Nebure
Larthos me encomendó la tarea de una vez por semana contar mis experiencias en este diario, y me dio una bolsita que deveria abrir cuando lo crea necesario, según sus palabras.
Semana 1
Ya ha pasado una semana desde que partí, en esta semana he conocido un grupo de compañeros y he vivido una aventura que casi me cuesta la vida.
Reclutaban a gente para proteger una serie de carromatos,
el grupo fue bastante variopinto: habían dos guerreros que parecía que se conocían y actuaban como si no, un mago muy bajito que ha levantado toda mi curiosidad, y del cual creo que puedo enseñarme cosas interesantes, una elfa de pechos grandes pero muy inexperta (creo que por su juventud), un músico que a pesar de cantar bien su instrumento hace un ruido que me desagrada y también había un personaje enigmático que parecía que estaba ahí para pasar el tiempo.
La misión fue bien los tres primeros días, solo ocurrieron un par de disputas entre nosotros, pero nada serio,
cuando estábamos llegando a Corvis, en el ultimo día de viaje, nos asaltaron un numeroso grupo de unos seres llamados gobos del pantano o algo así, tuvimos una pelea intensa, pero logramos que los carromatos no se dañaran, lamentablemente yo perdí el conocimiento.
Cuando desperté, estaba en un edificio muy grande, la habitación tenia muchas camas, creo que para recibir a los heridos, al levantarme tenia un vendaje en todo mi estomago y un dolor terrible en mi espalda. Se acerco a mi un tal padre Dumas,(he de decir que me suena haber escuchado este nombre en mi monasterio) que me dio una bolsa con unas monedas y me ofreció su hospitalidad,la cual respetuosamente rechace, pienso que no puedo quedarme mucho tiempo en un mismo sitio, he de cambiar y moverme, para ampliar mas conocimientos y aventuras,
así que me despedí del grupo y me fui a ver a un antiguo miembro de mi monasterio que vivía en el sur de Corvis
-Nebure
HOLA, VAAHN!
- Si vienes con tan poca frecuencia, la próxima vez estará cerrado o no seré yo el que te atienda! jajaja
- Siempre igual, Vaahn. Anda, ponme lo de siempre.
Vaahn saca de cocina su inigualable costillar y una pinta de su mejor cerveza negra. El cliente es un viejo conocido, un comerciante que para una vez a las mil en Corvis y siempre pasa por donde Vaahn a disfrutar de su comida y bebida.
- Qué tal los negocios?
- Como siempre, Vaahn. De un lado para otro, ya no sé ni de dónde soy. Eso si no te vacían el barco los putos piratas del lengua de fuego.
- Seeh, malditos piratas. En eso debería estar la guardia, y no encima de los preparativos para la Noche más Larga.
- Se olvidan de que fuimos nosotros, los comerciantes, los que hicimos de Corvis lo que es, y no una mierda de pantano que es lo que era. Pero bueno, para qué. Tu no me cuentas nada nuevo, viejo amigo? Si solo hablo yo, no podré disfrutar de tu comida!
- Pues últimamente estoy renovando clientes. Los de la tela se han marchado para cinco dedos y ahora se llena el bar de comerciantes de especias, menudo tufo echan.
- Entiendo. Por otra parte siguen viniendo los mismos borrachuzos habituales, no?
- Nunca me libraré de ellos. Viven en el templo de enfrente, donde la beneficencia. Se ve que el bueno de Dumas les dará cuatro piezas de cobre además de la comida, y bueno, vienen a gastárselas al sitio más cercano.
- Dumas?
- El padre Dumas, el nuevo Sumo Sacerdote de Corvis.
- Oh, desde cuando?
- Desde que murió Tehn, el anterior. Éste es jovencísimo para ser Sumo Sacerdote, y ha demostrado en más de una ocasión que lo vale.
- Me acuerdo de Tehn, estaba ya chochísimo, Vaahn.
- ...
- Vaahn?
- Disculpa, me acabo de acordar de algo. Tengo nuevos clientes habituales. Se trata de un grupo de gente que suele venir a comer, e incluso una vez a dormir. Viven con Dumas, me he acordado de ellos, simplemente.
- Y porqué te has acordado?
- Jajaja, son un grupo muy variopinto. Supongo que ayudarán a Dumas, lo que me extraña es que no tienen pinta de ser su guardia personal, o algo por el estilo.
- Igual opositan para ello.
- Qué? No entiendes lo que te he dicho. Son extraños, pocas veces ha entrado gente así en mi bar.
- Si me dices cómo son, igual te puedo ayudar.
- De acuerdo. Se trata de un grupo formado por tres elfos, uno de ellos parece visiblemente más mayor, algo pálido. Los acompañan cuatro tíos que no tienen nada que ver el uno con el otro. Al parecer son dos soldados, un vagabundo y lo que parece ser un monje de abadía, el problema es que no sé ni de cual.
- La abadía de los tres caminos.
- Qué?
- Su abadía se llama la Abadía de los Tres caminos. Uno de ellos es el Thamocharch Insignis, el camino de la sabiduría a través de la observación.
- Interesante.
- El nombre del monje es Nebure. Es cauto, respetuoso, no te montará ningun alboroto aquí. Sé de dónde viene, y ese tipo de gente suele ser muy disciplinada y no se dejan llevar por los instintos.
- Bueno, pues será el único del grupo que no monta alborotos, el otro día entró la guardia porque me estaban montando la de dios aquí arriba.
- Arriba?
- Sí, uno de ellos subió arriba y tuvieron una pequeña trifulca. Al parecer eso llamó la atención de la gente, y es de esperar que en plena Plaza del Burgo aparezca la Guardia de Corvis.
- Interesante. Peleaban?
- Sí, el que estaba arriba es uno de los del grupo, un barbudo desaliñado. Le encanta el costillar, como a tí.
- Bueno, tiene buen gusto. Su nombre es Enzo.
- Así que Enzo. Será un prisionero que está buscando la mínima oportunidad para escaparse.
- Bueno, Enzo es un tío muy pardo, un culo de mal asiento. Tuvo una infancia difícil y no está acostumbrado a confiar en nadie, es un imán para los problemas.
- Bueno, aquí no se ha portado excesivamente mal, salvo por lo del techo, que no fué dentro de mi bar.
- Entiendo.
- Qué me dices de los soldados?
- Oh, Yalic y Taüb. Soldados del Ejército Imperial. Han luchado en varias guerras. Tienen capacidad. Imagino que Dumas los querrá por eso.
- No llevan distintivos Imperiales, no los hubiese reconocido como soldados imperiales si no me lo hubieses dicho.
- Bueno, digamos que sufren una "crisis" de identidad.
- Qué?
- Yalic desertó del ejército, aún siendo uno de los favoritos del Rey del Este, Steigar, que lo quería como a un hijo. Taüb, por otra parte, fue líder de la rebelión contra el Rey, y lo sigue siendo. Pero esto no se lo cuentes a nadie, Vaahn.
- Soy una tumba, mi querido amigo. Cómo encuentras el costillar?
- Perfecto, magistral. Algún día me darás la receta, no puedo estar tanto tiempo sin comerlo.
- Eso se soluciona rápido, ven más.
- Jajajaja, nunca cambias, Vaahn.
- Y de los elfos? Qué hacen tres elfos en Corvis?
- Me has dicho que uno de ellos te parecía visiblemente más mayor, pues bueno esto es así, pero no tenía por qué, se trata de Durlemiend Ojos Turquesa, mago de la ilustre Orden Fraternal de la Magia de Boccob, muy lejos de aquí. Se trata de un genio, y de dónde viene es muy famoso.
- Y qué hace aquí perdiendo el tiempo pudiendo estar con su gente?
- Bueno, tiene una forma de pensar un tanto excéntrica. Es autodidacta, lo es desde siempre. Odia a su orden fraternal, y huye de ella por motivos desconocidos. La verdad es que no sé mucho de él, pero sé que no es una persona cerrada, es fácil conocerlo. Es bastante diferente a los otros dos elfos, Hirka y Eileen.
- Creo que son... ya sabes... pareja o como se llame en élfico. Vinieron juntos y durmieron los dos en la misma habitación.
- Bueno, a Hirka le encantan las mujeres.
- No más que su instrumento, siempre va con él, y cualquier excusa es buena para ponerlo en marcha y interpretarme alguna de sus canciones. Sabes que conoce Fuego de Brujas?
- Lo sé, lo sé. Hirka es curioso, le viene de raza. El instrumento en cuestión se llama Didjeridú, y no sé de dónde diablos puede haber sacado eso. Tienes que escucharme, no es cualquier músico, se trata de un bardo élfico. Su música tiene propiedades mágicas.
- Me dejas de piedra. Seguro que la usaría para ligarse a la otra amiga... Eilein?
- Eileen. Es un nombre élfico, pero aún es el nombre de niña. Su identidad es tan misteriosa como lo es que una elfa menor de edad haya decidido marcharse de su aldea élfica natal. No suelen salir de allí hasta que cumplen 110 años, su mayoría de edad, donde les dan su nombre de familia.
- Interesante, menuda gente.
- Cada cual con su historia y su manera de ser, eh Vaahn? Tu deberías salir de aventuras también.
- Un viejo gordo como yo?
- Bueno Vaahn, tu fuiste un gran guerrero cuando eras joven, ya me lo contaste.
- Seh, pero ahora tengo barriga, un bar, una mujer y unos hijos. Sobretodo una mujer que me mataría si me oyese decir que me largo por ahí!
- Jajajaja
- Pero bueno, si que es un grupo interesante, no sabía nada de ellos. Qué se tramarán.
- La cerveza estupenda, Vaahn. No tanto como el costillar, pero ha resultado ser una comida muy agradable.
- Me alegro de que así sea.
- Me tengo que marchar, Vaahn. El barco sale. Si no me raja el cuello algún pirata, nos volveremos a ver.
- Espero que no.
- Y yo. Volveré, te lo prometo, y te seguiré contando historias de esta gente. Adiós!
- Adiós, viejo amigo! Oye! Una cosa! Cómo sabes tanto de ellos? Los conoces?
- Bueno, digamos que los conozco, si.
- Y eso?
- Estoo.. soy pintor además de comerciante. Me encargaron un retrato, pero se ve que no les gustó mucho y no me quisieron pagar.
- JAJAJAJAJA!! Serás mentiroso.
- Eh, que sí, aquí tengo su retrato, quédatelo para tí. Nos vemos pronto, Vaahn, nos vemos pronto.
- Siempre igual, Vaahn. Anda, ponme lo de siempre.
Vaahn saca de cocina su inigualable costillar y una pinta de su mejor cerveza negra. El cliente es un viejo conocido, un comerciante que para una vez a las mil en Corvis y siempre pasa por donde Vaahn a disfrutar de su comida y bebida.
- Qué tal los negocios?
- Como siempre, Vaahn. De un lado para otro, ya no sé ni de dónde soy. Eso si no te vacían el barco los putos piratas del lengua de fuego.
- Seeh, malditos piratas. En eso debería estar la guardia, y no encima de los preparativos para la Noche más Larga.
- Se olvidan de que fuimos nosotros, los comerciantes, los que hicimos de Corvis lo que es, y no una mierda de pantano que es lo que era. Pero bueno, para qué. Tu no me cuentas nada nuevo, viejo amigo? Si solo hablo yo, no podré disfrutar de tu comida!
- Pues últimamente estoy renovando clientes. Los de la tela se han marchado para cinco dedos y ahora se llena el bar de comerciantes de especias, menudo tufo echan.
- Entiendo. Por otra parte siguen viniendo los mismos borrachuzos habituales, no?
- Nunca me libraré de ellos. Viven en el templo de enfrente, donde la beneficencia. Se ve que el bueno de Dumas les dará cuatro piezas de cobre además de la comida, y bueno, vienen a gastárselas al sitio más cercano.
- Dumas?
- El padre Dumas, el nuevo Sumo Sacerdote de Corvis.
- Oh, desde cuando?
- Desde que murió Tehn, el anterior. Éste es jovencísimo para ser Sumo Sacerdote, y ha demostrado en más de una ocasión que lo vale.
- Me acuerdo de Tehn, estaba ya chochísimo, Vaahn.
- ...
- Vaahn?
- Disculpa, me acabo de acordar de algo. Tengo nuevos clientes habituales. Se trata de un grupo de gente que suele venir a comer, e incluso una vez a dormir. Viven con Dumas, me he acordado de ellos, simplemente.
- Y porqué te has acordado?
- Jajaja, son un grupo muy variopinto. Supongo que ayudarán a Dumas, lo que me extraña es que no tienen pinta de ser su guardia personal, o algo por el estilo.
- Igual opositan para ello.
- Qué? No entiendes lo que te he dicho. Son extraños, pocas veces ha entrado gente así en mi bar.
- Si me dices cómo son, igual te puedo ayudar.
- De acuerdo. Se trata de un grupo formado por tres elfos, uno de ellos parece visiblemente más mayor, algo pálido. Los acompañan cuatro tíos que no tienen nada que ver el uno con el otro. Al parecer son dos soldados, un vagabundo y lo que parece ser un monje de abadía, el problema es que no sé ni de cual.
- La abadía de los tres caminos.
- Qué?
- Su abadía se llama la Abadía de los Tres caminos. Uno de ellos es el Thamocharch Insignis, el camino de la sabiduría a través de la observación.
- Interesante.
- El nombre del monje es Nebure. Es cauto, respetuoso, no te montará ningun alboroto aquí. Sé de dónde viene, y ese tipo de gente suele ser muy disciplinada y no se dejan llevar por los instintos.
- Bueno, pues será el único del grupo que no monta alborotos, el otro día entró la guardia porque me estaban montando la de dios aquí arriba.
- Arriba?
- Sí, uno de ellos subió arriba y tuvieron una pequeña trifulca. Al parecer eso llamó la atención de la gente, y es de esperar que en plena Plaza del Burgo aparezca la Guardia de Corvis.
- Interesante. Peleaban?
- Sí, el que estaba arriba es uno de los del grupo, un barbudo desaliñado. Le encanta el costillar, como a tí.
- Bueno, tiene buen gusto. Su nombre es Enzo.
- Así que Enzo. Será un prisionero que está buscando la mínima oportunidad para escaparse.
- Bueno, Enzo es un tío muy pardo, un culo de mal asiento. Tuvo una infancia difícil y no está acostumbrado a confiar en nadie, es un imán para los problemas.
- Bueno, aquí no se ha portado excesivamente mal, salvo por lo del techo, que no fué dentro de mi bar.
- Entiendo.
- Qué me dices de los soldados?
- Oh, Yalic y Taüb. Soldados del Ejército Imperial. Han luchado en varias guerras. Tienen capacidad. Imagino que Dumas los querrá por eso.
- No llevan distintivos Imperiales, no los hubiese reconocido como soldados imperiales si no me lo hubieses dicho.
- Bueno, digamos que sufren una "crisis" de identidad.
- Qué?
- Yalic desertó del ejército, aún siendo uno de los favoritos del Rey del Este, Steigar, que lo quería como a un hijo. Taüb, por otra parte, fue líder de la rebelión contra el Rey, y lo sigue siendo. Pero esto no se lo cuentes a nadie, Vaahn.
- Soy una tumba, mi querido amigo. Cómo encuentras el costillar?
- Perfecto, magistral. Algún día me darás la receta, no puedo estar tanto tiempo sin comerlo.
- Eso se soluciona rápido, ven más.
- Jajajaja, nunca cambias, Vaahn.
- Y de los elfos? Qué hacen tres elfos en Corvis?
- Me has dicho que uno de ellos te parecía visiblemente más mayor, pues bueno esto es así, pero no tenía por qué, se trata de Durlemiend Ojos Turquesa, mago de la ilustre Orden Fraternal de la Magia de Boccob, muy lejos de aquí. Se trata de un genio, y de dónde viene es muy famoso.
- Y qué hace aquí perdiendo el tiempo pudiendo estar con su gente?
- Bueno, tiene una forma de pensar un tanto excéntrica. Es autodidacta, lo es desde siempre. Odia a su orden fraternal, y huye de ella por motivos desconocidos. La verdad es que no sé mucho de él, pero sé que no es una persona cerrada, es fácil conocerlo. Es bastante diferente a los otros dos elfos, Hirka y Eileen.
- Creo que son... ya sabes... pareja o como se llame en élfico. Vinieron juntos y durmieron los dos en la misma habitación.
- Bueno, a Hirka le encantan las mujeres.
- No más que su instrumento, siempre va con él, y cualquier excusa es buena para ponerlo en marcha y interpretarme alguna de sus canciones. Sabes que conoce Fuego de Brujas?
- Lo sé, lo sé. Hirka es curioso, le viene de raza. El instrumento en cuestión se llama Didjeridú, y no sé de dónde diablos puede haber sacado eso. Tienes que escucharme, no es cualquier músico, se trata de un bardo élfico. Su música tiene propiedades mágicas.
- Me dejas de piedra. Seguro que la usaría para ligarse a la otra amiga... Eilein?
- Eileen. Es un nombre élfico, pero aún es el nombre de niña. Su identidad es tan misteriosa como lo es que una elfa menor de edad haya decidido marcharse de su aldea élfica natal. No suelen salir de allí hasta que cumplen 110 años, su mayoría de edad, donde les dan su nombre de familia.
- Interesante, menuda gente.
- Cada cual con su historia y su manera de ser, eh Vaahn? Tu deberías salir de aventuras también.
- Un viejo gordo como yo?
- Bueno Vaahn, tu fuiste un gran guerrero cuando eras joven, ya me lo contaste.
- Seh, pero ahora tengo barriga, un bar, una mujer y unos hijos. Sobretodo una mujer que me mataría si me oyese decir que me largo por ahí!
- Jajajaja
- Pero bueno, si que es un grupo interesante, no sabía nada de ellos. Qué se tramarán.
- La cerveza estupenda, Vaahn. No tanto como el costillar, pero ha resultado ser una comida muy agradable.
- Me alegro de que así sea.
- Me tengo que marchar, Vaahn. El barco sale. Si no me raja el cuello algún pirata, nos volveremos a ver.
- Espero que no.
- Y yo. Volveré, te lo prometo, y te seguiré contando historias de esta gente. Adiós!
- Adiós, viejo amigo! Oye! Una cosa! Cómo sabes tanto de ellos? Los conoces?
- Bueno, digamos que los conozco, si.
- Y eso?
- Estoo.. soy pintor además de comerciante. Me encargaron un retrato, pero se ve que no les gustó mucho y no me quisieron pagar.
- JAJAJAJAJA!! Serás mentiroso.
- Eh, que sí, aquí tengo su retrato, quédatelo para tí. Nos vemos pronto, Vaahn, nos vemos pronto.
"Todos sucumbirán al poder de mi Hacha". Grabado Arcano en el brazo de Thukk Mamupipo.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Bienvenidos - Maara Tulda
Bueno, y el título lo dice todo, bienvenidos al blog a todos. Hasta que no os haga participantes del blog no vais a poder escribir, para ello me tenéis que dar una dirección de e-mail válida y en seguida os agrego, recibiréis una notificación en el mail.
Sois libres de escribir lo que queráis, desde aspectos de la historia de vuestro personaje hasta la cosa más tonta que se os ocurra (PEJ: Qué DM más guapo y bien plantao!). Por supuesto, la participación en el blog tendrá consecuencias positivas para los jugadores, y no estoy hablando de experiencia, sino de que me conocéis y soy capaz de daros lo que sea si eso contribuye a hacer más verídico el trasfondo.
No voy a alargarme más, nos leemos por aquí y nos vemos en los Reinos de Hierro!
Álex.
"Joder, y yo empecé ayudando a esta gente! No sé, escoltando sus caravanas y esas cosas... - Pensé mientras el grandullón metía los restos del cadáver en una bolsa. " Eldon Altaloma
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